Hace tiempo, en La vida de Julio Verne hice mención del escritor George Wells, y pensé que podría escribir una de sus novelas más importantes, siendo la primera vez que "se describe" una invasión alienígena.
-RESUMEN
Esta historia comienza con una introducción descrita por el protagonista (que nunca se hace mención de su nombre, siendo un truco que emplea Wells en otra de sus obras) tras seis años de la invasión en el que narra toda la historia paso a paso.

Entonces, se estrella un meteorito en Horsell, siendo el inicio de la invasión: las explosiones en Marte habían sido proyectiles cilíndricos lanzados contra nuestro planeta con propósitos hasta entonces desconocidos. Varios días después esperando a que el proyectil se enfriase, se abre al fin, saliendo un tentáculo de metal que lanzaba un rayo que quemaba todo a lo que apuntaba (llamado "rayo calórico"), matando a todas las personas que habían estado contemplando el misterioso objeto.
Tras esta misteriosa llegada, decide el escritor (que vivía cerca de la zona), huir a Leatherhead con su mujer. Desde su casa, tras sobrevivir a la primera masacre marciana en la que estuvo presente, ve que los extraterrestres transformaron el proyectil en un trípode de 30 metros de alto en el que en la parte superior tenía una capucha cubierta de latón, con la parte frontal de vidrio, donde se encontraban los marcianos controlando aquel gran monstruo. Este aparato, mientras avanzaba hacia Londres, capturaba con sus enormes tentáculos a humanos y los metía en una cesta que tenía en la espalda.
Con este gran problema, solo la mujer del protagonista se va con sus familiares de Leatherhead, mientras que él decide volver a su casa para coger sus cosas, pero por el camino encuentra a un soldado que le dice que los Trípodes (las naves marcianas) habían aplastados a las fuerzas inglesas, además de ser hasta ese momento tres grandes máquinas.

En esta parte, la historia cambia: pasa del narrador principal a su hermano. El hermano del escritor, que vivía en Londres, es evacuado con toda las personas de la capital hacia la costa. Por el camino, ayuda a dos señoras a las que les intentaban robar su carro, haciendo así con ellas ese misterioso viaje sin rumbo.
Cuando logran llegar a la costa, montan en el último barco que zarpa de Reino Unido, con objetivo de cruzar el Canal de la Mancha, siendo perseguidos por los Trípodes, pero escoltados por el HMS Thunder Child, que es destruido por uno de los aparatos marcianos.
Ahora, Wells vuelve con el narrador principal: él, con el cura (que le era más bien una molestia, ya que no paraba de hablar sobre todo lo que le venía a la cabeza por culpa de todos los problemas que estaban pasando a su alrededor) logran llegar hasta una casa en ruinas que, al día siguiente, impacta al lado otro cilindro. El escritor, por curiosidad, observa cómo construyen los extraterrestres sus Trípodes, además de poder ver cómo eran los marcianos: seres altos (por la diferencia de gravedad, que por eso se arrastraban por el suelo), delgados sin color de piel (ya que en su planeta no les hace falta), con una cabeza grande y ahuevada (porque el cerebro es tan grande que ocupa ese espacio y todo su cuerpo), solo con sistema respiratorio y circulatorio (ya que los sistemas excretor y alimenticio le habían dejado paso al cerebro, que ocupaba su lugar), sin aparato reproductor (usaban el agua para dejar huevos, pero ellos solo lo hacen cuando hay pocos marcianos, derivando en ser igual los machos y las hembras), con ojos grandes (porque en Marte llega menos luz), sin orejas (porque sin haber atmósfera, no hay ruido), sin nariz (porque no les hace falta respirar), sin pelo (porque no tienen calor), la boca deformada (ya que usaban telequinesis para comunicarse) y tentáculos en vez de brazos. Mientras, también ve el método de alimentación: usan la sangre de otros, extrayéndosela e introduciéndosela en ellos mismos, para así obtener nutrientes. Tras ver esto, el cura comienza a ponerse nervioso y a gritar, haciendo así que el narrador lo dejase inconsciente dándole con un ladrillo, pero un marciano descubre el cuerpo del loco, terminándoselo llevando.

Por el camino a la capital, descubre que en el suelo crece una gran cantidad de hierva roja (que trajeron sin querer los marcianos) que se propagaba con gran velocidad, aunque al poco tiempo se marchitaba y moría, desapareciendo de inmediato. También escuchaba el característico ruido de los Trípodes: una especie de sirena que usaban para comunicarse entre ellos. Ya en Londres, cesa de escuchar el ruido, comenzando así el fin de la guerra marciana.
Cuando comienza a ver las calles de la desolada ciudad, encuentra uno de los Trípodes, al cual observarlo más de cerca, descubre que los pilotos estaban muertos: al haber logrado exterminar todas las bacterias de su planeta, no tienen sistema inmunitario, llegándose a descomponer, por acción de las bacterias terrestres, mientras vivían. Tras esta extraña y gloriosa victoria, el narrador va a Woking, donde vuelve el barco en el que viajaba el hermano del escritor y encuentra a su mujer.
-PARA FINALIZAR...
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La guerra de los mundos de Steven Spielberg |
Aunque aparente una novela algo absurda, ha servido de inspiración para muchas otras novelas y para el cine: hasta el mismo Steven Spielberg hizo una adaptación para el cine, denominada la película con mejores efectos especiales hasta esa década.
Trailer original La guerra de los mundos: "The war of the worlds" (1953).
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